“DONDE REINA EL AMOR SOBRAN LAS LEYES.” PLATÓN
En la apacible Peyton Place el pastor Ogeid y su familia
parecían vivir en un marco ideal ajustado a sus creencias religiosas. Su hija
adolescente era un fiel reflejo de ese arquetipo que el pastor construyó como
enseñanza de vida y como guía espiritual de los fieles de su iglesia. Pero a
medida que la chica iba profundizando su compromiso en difundir la prédica de
sus creencias entre sus compañeros de escuela y amigos, al mismo tiempo se iban
revelando para ella otras cuestiones que contradecían esas enseñanzas.
Encontró frente a ella otra realidad, aquella que sus
creencias no le permitían ver o decodificar en una mente totalmente obturada y
sutilmente programada donde la única realidad eran precisamente esas creencias
salidas del propio evangelio y que de ninguna manera podían ser cuestionadas.
Pero como dijo un ex presidente argentino, “la única verdad es la realidad”, y
en verdad la muchacha había comenzado una batalla interna y silenciosa para el
mundo exterior, muy personal, donde se dirimían estas dos cuestiones, a saber,
creencias y realidades. Poco a poco fue soltando esa mordaza mental y se fueron
abriendo esas realidades que estaban brindando pruebas concretas y que hacían
tambalear aquellas creencias sostenidas sobre cimientos de dudas y
contradicciones, y esas realidades fueron dando paso a la revelación. Encuentra
a su alrededor un mundo diverso, diferente al que ella creía que existía, se
iban deconstruyendo ciertos principios que la fueron transformando para darle
paso a una adolescente capaz de poner patas para arriba ese paradigma que tenía
como piedra fundacional de sus creencias.
Una nueva persona, reflexiva, tolerante, abierta a la
diversidad chocó inmediatamente con ese pasado que ahora cuestionaba, aún en
voz baja, por temor al castigo que sabía tarde o temprano iba a caer sobre ella.
En honor a sus nuevos principios les comenta a sus padres una infidencia que la
tenía como protagonista y que desató la ira del pastor Ogeid, dándole a su hija
por el lado que más le duela. Le confiscó el celular, y al mejor estilo de un
agente de la SS controla cada movimiento que la chica realiza durante las 24
horas del día.
Cuando la niña sale de su casa por cualquier motivo lo hace
custodiada o vigilada, y el grado de paranoia es tal que colocó dentro de la
escuela a personas que monitorean cada movimiento que su hija hace convirtiéndose
en una verdadera rehén violando sistemáticamente su intimidad. Ogeid hace que
hoy su hija viva en la tierra un verdadero infierno, aquel que predica el
pastor a sus fieles si dejan de pagar el diezmo, ese maravilloso invento que
engrosan las arcas de algunos ventajeros que en nombre de dios viven DE la
religión y no PARA la religión. ¿Hasta dónde el pastor está dispuesto a llegar
para tapar esa realidad que su hija descubrió naturalmente? Conociendo esa
facilidad de manipular, que como don innato tan bien maneja Ogeid, seguramente
tratará por cualquier medio de desprogramar a su hija y regresarla nuevamente a
la “normalidad” o a lo que él cree como normal.
Este acto de rebeldía preocupa al pastor, sería bochornoso
para él que su hija se muestre como “la oveja descarriada” del rebaño que supo
crear y proteger tan celosamente, sería poner en peligro su carrera al poder
terrenal ya que tiene planes futuros para los habitantes de Peyton Place de
ofrecerles una ciudad distinta basada en la obediencia, el tributo, el castigo
de dios y el miedo. Su ambición de poder no tiene límites, tampoco los métodos
para mantener a su hija cautiva, presa y amordazada. Esta triste historia
novelesca muestra la verdadera cara de la moneda, aquello que se esconde debajo
de la fachada de un templo que alberga un
importante número de seguidores de personajes que lejos están de aquel
Jesús de Nazaret, humilde carpintero revolucionario que en su tiempo enfrentó
las estructuras de poder y mostró el camino de la liberación, no la que
predican estos “intermediarios” sino las que nos permitan vivir amando y
respetando al prójimo dentro de la diversidad y la tolerancia, enseñanzas que
muy hábilmente supieron esconder en un libro adulterado, aquellos que como el
pastor, decidieron vivir DE Jesús y no PARA Jesús.
Los personajes de esta historia
son ficticios, cualquier similitud a la realidad es pura coincidencia.

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