Cada 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer
con el objetivo de luchar por la igualdad de género y el ejercicio de los
derechos de las mujeres. Esta fecha recién fue reconocida por la Organización
de las Naciones Unidas en 1975, sin embargo, el inicio de la lucha se considera
a partir de un suceso trágico que tuvo lugar hace 162 años. El 8 de Marzo de
1857, un grupo de mujeres que trabajaba en una fábrica textil ubicada en Nueva
York decidieron salir a las calles para manifestarse por los bajos salarios que
recibían, que eran menos de la mitad de los que tenían los hombres de la misma
empresa. Esta gran multitud fue atacada sin piedad por la policía, que dejó un
saldo de 120 muertes.
Dicho esto, queda muy claro cuál es el espíritu que moviliza
a las mujeres salir a la calle y manifestarse libremente sobre sus derechos,
que al día de la fecha, la demanda por éstos se fueron incrementando respecto a
los de 1857. Observando las distintas actividades que se dieron a lo largo y lo
ancho del país fue notoria la ausencia de las mujeres que portan el pañuelo
celeste. Vamos a suponer que no desean marchar junto a sus pares por
incompatibilidad de ideas, pero más allá de las diferencias ideológicas ¿no
está el interés superior por encima de los matices? Las mujeres que dicen
defender “las dos vidas” ¿nunca son violadas, nunca son víctimas de la
violencia de género, nunca sufren violencia obstétrica, nunca son víctimas de
acoso en el trabajo o intrafamiliar, nunca tienen diferencias salariales con
los hombres que hacen sus mismos trabajos, nunca mueren en manos de aquellos
que dijeron amarla, nunca son víctimas de nada?
Parece que las mujeres que portan el pañuelo celeste viven
en un mundo diferente donde la violencia contra ellas, expresada de diferentes
maneras, les pasa por el costado.
¿Será el pañuelo celeste un elemento con poderes milagrosos
que protege a estas mujeres en particular de todo tipo de violencia?, o en su
defecto ¿será el pañuelo celeste un objeto inquisidor que actúa como una
verdadera mordaza para aceptar o justificar actos de violencia en contra de
ellxs? Podemos disentir respecto a ciertas cuestiones en la forma de abordar la
problemática de la violencia de género, pero no se puede soslayar que la
violencia de genero está instalada en la sociedad y cuando ésta se manifiesta
de la peor forma no repara si las mujeres llevan o no pañuelos verdes,
celestes, naranjas etc., y las víctimas son siempre una cuestión de género y no
de telas. Por lo tanto resulta incomprensible que mujeres que defienden “las
dos vidas” no se adhieran o manifiesten en una fecha tan emblemática como el
8M. Interpreto en este caso, que el que calla otorga, y que cada mujer más allá
del color de sus ideas debe compartir el interés superior que atraviesa
transversalmente toda cuestión del espectro cromático.
No es para mí una casual esta ausencia, no puedo dejar de
pensar que quienes financian económica e ideológicamente “las dos vidas” son
las instituciones más cuestionadas del planeta sobre abusos sexuales a niñxs y
jóvenes de todo el mundo, por lo tanto es lógica esta ausencia que claramente
no es una casualidad sino una causalidad.

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