Erich Fromm, para el que no lo conoce fue psicoanalista,
psicólogo social y filósofo humanista, nacido en Fráncfort del Meno, Hesse (Alemania)
en el año 1900. Falleció en Suiza, en 1980 a la edad de 79 años. Se lo
considera como el padre del Psicoanálisis Humanista. No me voy a extender en
bibliografiar a Fröm, pero si quiero hacer hincapié en una obra suya publicada
en 1976 pero que su contenido es imprescriptible, a saber “Tener o Ser”, un libro que cuando leí por primera vez me abrió la
cabeza de tal forma que a pesar de mi inmadurez intelectual en aquellos años logró
despertar en mí una visión distinta de la vida misma. Tener o Ser nos propone un “arte de vivir” cuyos pilares son el
amor, la razón y la actividad productiva.
Fromm nos explica que no es posible adquirir la sabiduría de
la vida sin ningún tipo de esfuerzo o de sufrimiento -un engaño alimentado por
la ideología consumista- y nos propone que nos esforcemos en recuperar nuestra fortaleza física,
psíquica y espiritual, así como nuestras posibilidades de independencia, para que podamos
abandonar la obsesión por el tener, característica de las condiciones
económicas, políticas y sociales de la sociedad moderna, y centrar nuestra
atención en el ser. He ahí el gran problema de la sociedad, el consumismo y el
uso de servicios al máximo, de igual forma la obsesión del trabajo y la
obtención de bienes, creyendo que si se poseen se tiene la felicidad completa. Se
ha equivocado el concepto de felicidad como una meta, como un fin y no como un
medio. Se ha desviado la conducta humana hacia la satisfacción de los placeres,
como experiencia pasiva opuesta al amor, el bienestar y la alegría activos. De
ahí que el ser del hombre depende del tener, nuestra sociedad actual nos ha
enseñado que entre más posesiones materiales tengamos, más valor como personas
tenemos, es decir, que se es, porque se tiene. Cuando realmente el valor de
cada individuo no debería estar condicionado por los bienes materiales que
posea, sin embargo, hoy en día, la sociedad está dividida por diversos estatus
sociales que separan a un grupo de personas de otro, y esto, no es establecido,
sino por los bienes y posesiones.
Si bien, todo gira en torno al ser y el tener, algunas cosas
son inevitables no poseerlas, porque en este mundo no podemos excluirnos, no
podemos cambiar todo el sistema de la noche a la mañana, ni mucho menos
regresar a una forma de vida primitiva, sin embargo, podemos mediar entre lo
que poseemos y lo que somos, sin que lo que poseemos determine quienes somos,
tener no es malo, quien corrompe la sociedad y al hombre es la avaricia, el
querer dominar lo que está fuera de sí, el afanarse día a día por conseguir más
de lo que ya tiene. El poner su felicidad en las posesiones, sin darse cuenta
que ésta, solo puede conseguirse cuando uno está satisfecho con lo que es como
persona y no con lo que tiene. La vida no consiste en los bienes que poseamos,
consiste en lo que hagamos con lo que somos, ¿no les parece?
Voy a terminar este posteo con una frase de Fröm que habla
sobre el concepto de igualdad:
“DE LA MISMA MANERA QUE LA PRODUCCIÓN MASIVA REQUIERE DE LA
ESTANDARIZACIÓN DE MERCANCÍAS, EL PROCESO SOCIAL REQUIERE DE LA ESTANDARIZACIÓN
DEL SER HUMANO, Y ESTA ESTANDARIZACIÓN SE DENOMINA IGUALDAD”

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