EL TRATADO DE INNOMINATAM SOBRE EL JUICIO A JESUS Y SUS VERDADEROS RESPONSABLES


Según la lógica actual de algunos analistas, los líderes populistas se presentan como redentores de los humildes. Con esta premisa pretendo hacer un viaje al pasado y referirme al juicio de Jesús, no desde una perspectiva teológica, sino a partir de un análisis siguiendo esa  lógica actualizada que es aplicada a los líderes contemporáneos. Entiendo que hay una variable de cuestiones imposibles de cotejar con los mismos parámetros de aquellos tiempos bíblicos con los del siglo 21, no obstante existen razones válidas que algunos de esos parámetros no han prescripto a pesar del paso en la línea del tiempo. Por ejemplo al poder y a la oligarquía siempre les molestó  las personas o grupos organizados que cuestionan al poder de turno o atentan contra los intereses de estos últimos. La historia de la humanidad ofrece un variado muestrario de sucesos acaecidos en diferentes momentos y en cada punto ínfimo del planeta donde siempre existió alguien o algunos que pusieron en jaque a ciertos sistemas de dominación o gobiernos. En este caso puntual  me quiero referir al enorme y poderoso imperio romano dominante en lejanas tierras tribales muy distantes a su capital.
Entonces pasando a la lógica actual ¿se puede decir que Jesús era un líder populista?
Atendiendo al contexto, en aquella época la actual zona de oriente medio, como apunté más arriba, estaba dominada bajo el yugo del Imperio Romano, por lo cual el pueblo judío tenía derecho a administrar justicia según su derecho consuetudinario pero no a ejecutar a los culpables; responsabilidad la cual correspondía a las autoridades romanas. ¿Por qué entonces un imperio tan poderoso dejaba a los conquistados manejar ciertas decisiones de orden jurídico? La respuesta es una cuestión de estrategia política. El imperio era tan extenso y la distancia entre palestina y Roma era tan lejanas que en realidad los romanos no querían aumentar el foco de tensión con los locales para no alimentar a los grupos más radicalizados que estaban abiertamente dispuestos a combatir la ocupación, por lo tanto existían ciertas concesiones , más aún con la oligarquía del lugar.

Por lo tanto, la ley que aplicaban los locales fue la Ley de Moisés a la cual los rabinos habían añadido un gran número de leyes orales que después fueron recopiladas en el Talmud. Empezando por el arresto, para proceder a este era necesaria la declaración de dos testigos imputando al acusado un delito específico. No obstante, en el momento de la detención a Jesucristo todavía no se le había formulado acusación alguna. Por primera vez, ésta se produjo cuando se reunió el Sanedrín a pesar de que este no podía reunirse en el tiempo Pascual ni tampoco le correspondía buscar a los testigos. Todo el procedimiento se realiza a puertas cerradas y con gran secretismo en lugar de llevarlo a cabo a la luz del día y de forma pública. Tampoco Caifás respetó la interrupción legal estipulada y ni tan solo se votó la sentencia del Sanedrín. Posteriormente, Jesús fue llevado ante la autoridad romana, el gobernador Poncio Pilato.
Como los judíos no tenían potestad para ejecutarlo, lo llevaron ante Poncio Pilatos que finalmente cedió a las presiones del Consejo del Sanedrín y lo envió a ejecutar. Pero si Poncio Pilatos no lo encontró culpable en primera instancia, ¿Qué pasó en el medio que hizo variar la decisión inicial? Empecemos entonces a analizarlo desde el contexto político con una cierta lógica actualizada propuesta al principio

 El Sanedrín:
El Sanedrín constaba de 71 miembros: el sumo sacerdote y 70 hombres prominentes de la nación (la oligarquía, el poder económico). En tiempos de los romanos, lo componían tres grupos:

1.- la aristocracia sacerdotal (fundamentalmente saduceos),

2.- la aristocracia laica y los instruidos escribas del grupo de los fariseos.

3.- La aristocracia sacerdotal, apoyada por la nobleza laica, estaba al frente del tribunal. Los saduceos eran liberales, mientras que los fariseos eran conservadores y, en su gran mayoría, plebeyos con mucha influencia sobre el pueblo.

Los estudiosos todavía debaten respecto a algunos detalles de los cuatro juicios que debió enfrentar Jesús: ante Anás, ante Caifás, ante Herodes, y ante Pilato. Lo que parece claro es que fue llevado directamente del Getsemaní a una audiencia preliminar, nocturna, e informal, ante los líderes judíos encabezados por Anás, quien, como se nos dice, era un ex sumo sacerdote y suegro de Caifás. Tenía reputación de ser un hombre codicioso que se había enriquecido por medio del impertinente comercio en el templo (recordar cuando Jesús hecha los mercaderes del templo). Interrogaron a Jesús acerca de sus seguidores y acerca de su enseñanza, pero se negó a responder las preguntas que le hicieron sobre la base de que sus palabras y sus obras eran ampliamente conocidas. Luego, probablemente a la mañana siguiente, Jesús fue llevado ante una sesión plenaria del Sanedrín, que era la corte suprema responsable de los asuntos políticos, legales, y religiosos en Jerusalén. El objetivo de esta reunión era formular una acusación contra Jesús que ellos pudieran presentar ante la corte romana presidida por Pilato. Este no se interesaría por ofensas triviales de índole eclesiástica contra ley judía, sino solamente en pretensiones revolucionarias que amenazaran la seguridad pública. De modo que Caifás, quien como sumo sacerdote presidía las reuniones del Sanedrín, arremetió directamente a Jesús preguntándole si era el Mesías. En respuesta Jesús solamente afirmó ‘Yo soy’.  No es extraño que Caifás lo acusara de blasfemia y merecedor de muerte.
El Sanedrín enjuiciando a Jesús.
El Sanedrín se reunió en casa de Caifás, Sumo sacerdote, para planear la forma de atrapar y matar a Jesús. Éste determinó el precio que se debería pagar a Judas.  Hecho prisionero fue llevado primero ante Anás para ser interrogado y luego ante Caifás, quién había convocado al Sanedrín para celebrar un juicio nocturno ilegal. El Sanedrín en contra de Jesús. Caifás desgarra el manto de Jesucristo. CAIFÁS, el Sumo Sacerdote condenó a Jesucristo, lleno de ira y arrogancia. Poncio Pilato (s) en tres ocasiones quiere que Jesucristo no muera. Pide que sólo sea castigado y soltado.  En el interrogatorio, Caifás rasgó la túnica de Jesús y le llamó ¡Blasfemo! Después todos decidieron que Jesucristo debía de morir.  Él presentó el caso ante Poncio Pilato, acusándole de que iba en contra del Cesar y cuando Pilato intentó 3 veces liberar a Jesús, entonces Caifás, Anás y el Sanedrín chillaron de entre la multitud: ¡Al madero, al madero! Esto es; ¡Crucifícale, crucifícale..! Declararon ante Pilato, con gran hipocresía: “No tenemos más rey que el César”, y siguiendo  la lógica de hoy se puede deducir que el poder judicial actuó en connivencia con el poder de turno en un juicio plagado de irregularidades para la época. Según la costumbre de la época Pilatos, y por ser Pascuas, debía otorgarle el indulto a un preso, para lo cual el Consejo del Sanedrín eligió a Barrabás y en su defecto envió a la cruz a un inocente.  
Conclusión: Jesucristo fue asesinado por Caifás, Anás, el Sanedrín y por su pueblo judío – ¿Los motivos? La prédica de tinte populista de Jesús era un claro peligro para el futuro de la clase dominante que tenía a través del Consejo de Sanedrín el control religioso, político y económico de los locales. Una persona que había dicho “Yo os aseguro que un rico difícilmente entrará en el Reino de los Cielos. Os lo repito, es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el Reino de los Cielos” era una verdadera bofetada al propio sistema de poder local imperante, que junto a los opresores romanos se aprovechaban de la gente común.  Se puede decir entonces que los miembros del Sanedrín jamás sintieron el yugo romano, al contrario, esto se vieron beneficiados y para ello actuaron en muchas cuestiones como socios circunstanciales de sus propios verdugos.

Así hubiese rezado la edición vespertina del diario local fechada en el mes de marzo del año 33 de nuestra era, títulos: EL LIDER POPULISTA LLAMADO JESÚS FUE CRUCIFICADO, mientras que el detalle de la nota decía entre otras cosas: “… este hombre de perfil fundamentalista fue condenado a muerte debido a que fue acusado de subversivo religioso  y visto como una verdadera amenaza, tanto para el régimen local como para el gobierno de ocupación. El juicio justo fue fiscalizado por el propio gobernador Don Poncio Pilatos quien en un gesto que lo enaltece se hizo carne de nuestras costumbres pascuales e indultó a Barrabás, un zelote injustamente preso en circunstancias poco claras. Agradecemos al gobierno de Roma por ser tan respetuoso de nuestras tradiciones y hacerse eco de los miembros del Consejo que vieron en ese Jesús un populista con aires de rey que desafió nuestras más sentidas tradiciones aconsejando al pueblo de manera nada ortodoxa mostrando claramente sus oscuras intenciones de tomar el control político y religioso que nuestras autoridades del Consejo llevan adelante dignamente”.  Seguramente sus cómplices y seguidores serán castigados de la misma forma en el futuro si persisten en inculcar al pueblo esos principios populistas que atentan contra nuestra idiosincrasia y ofenden al gobierno de ocupación.

 

 

 

Comentarios