Una estadística que pone los pelos de punta y que nos debe hacer reflexionar seriamente, “Cada día 7 menores de 14 años son mamás”. Estos números oficiales deben ser un severo llamado de atención principalmente de aquellos quienes se encolumnan detrás de grupos como #conmihijonotemetas , o los que promueven la idea de que el ESI está sostenido por una “ideología de género”. Dentro de esa estadística la torta muestra que el 83,4% de esos embarazos no fue planificado, por lo cual se cae de maduro cual podría haber sido el origen de esos embarazos, y la otra torta muestra algo tan grave como la primera, el 88,3% NO USABAN NINGUN METODO DE ANTICONCEPCIÓN. Para cerrar la estadística podemos decir que del 97,5% de embarazos adolescentes comprendidos entre 15 y 19 años, el 2,5% son menores de 15 años.
El ESI es ley desde 2006, y solo 9 provincias adhirieron a esa ley. Las que más se resisten son las del norte y justamente son las que más embarazos NO DESEADOS hay. Creo que este cuadro no resiste el menor análisis y queda muy claro la importancia del ESI como herramienta de prevención y método de concientización. Pero la ley tiene un “defecto” y en uno de sus articulados permite que cada institución dicte el ESI de acuerdo a “su ideario”. Esto lleva a que colegios privados, y principalmente de perfil confesional eviten ciertos contenidos amparándose en una supuesta “ideología de género”. Es por ello que necesitamos cuanto antes modificar esa normativa para tornarla de orden público y obligatorio en escuelas públicas y privadas, laicas y religiosas. La encuesta de la consultora D´Alessio IROL de marzo de este año también arroja que apenas dos de cada diez alumno de la provincia de Bs As secundarios reciben contenidos vinculados al ESI de manera habitual. En las pruebas Aprender 2017, el 79% de los alumnos secundarios puso como primera opción la educación sexual entre los contenidos sobre lo que les gustaría aprender. Visto esto y considerando que también enfermedades de transmisión sexual, como la sífilis, se incrementó considerablemente, debería llamarnos a la reflexión, pero al mismo tiempo empezar a actuar sobre el problema considerando esto como una cuestión de SALUD PUBLICA y no tomarlo como una cuestión de índole RELIGIOSO, o que pueda soslayarse por un principio de “objeción de conciencia”. Estado, sociedad, docentes, hagamos que los temas sobre políticas educativas y salud pública no estén sujetas a adoctrinamientos de índole religiosos, ni a objeciones de conciencia, y que éstas estén pensadas para ser orientadas al bien común y no a la conformidad de una iglesia que debería permanecer separada de los asuntos del estado. |

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