PEYTON PLACE SEGÚN MI VISIÓN A TRAVÉS DE JOSÉ INGENIEROS


José Ingenieros (1877 – 1925) fue un médico, psiquiatra, psicólogo, criminólogo, farmacéutico, sociólogo, filósofo, masón, teósofo​​ escritor y docente ítalo-argentino. Su libro Evolución de las ideas argentinas marcó rumbos en el entendimiento del descarrilamiento histórico de nuestro país como nación, y otra obra suya, EL HOMBRE MEDIOCRE publicada en 1913, tiene al día de hoy vigencia plena haciendo gala de un contenido imprescriptible.
Ingenieros divide al ser humano en tres arquetipos:
1) El hombre inferior no logra adaptarse a la sociedad a raíz de su ineptitud por imitar al resto. Son aquellas personas que no tienen educación suficiente y por lo tanto su personalidad y por ende su conducta no se ve reflejada según la normativa o legalidad de la sociedad.
2) El hombre mediocre es más profunda y trata de que este tipo de hombre es incapaz de usar su imaginación para tener  unos valores, unos ideales por los que luchar. Por eso el hombre mediocre está basado en la rutina y los prejuicios.
3) El hombre idealista que sí que es capaz de tener unos valores, ideales fuertes y luchar por intentar conseguirlos. Son ideales basados en su experiencia, cultura y el paso del tiempo. “Sin ideales sería inexplicable la evolución humana.”
No me voy a detener en los seres humanos de nivel 1 y 3, pero si hacer incapié en el tipo 2, quien a mi juicio personal y discutible por cierto, domina el componente social de Peyton Place, y además actúan como verdaderos agentes de combustión que alimentan permanentemente la CALDERA DEL DIABLO.
Donde más se percibe esa mediocridad es en las ciudades del interior, principalmente aquellas de raigambre y culturalmente conservadoras. El hombre mediocre no solamente se destaca por ser rutinario y prejuicioso, sino que otros condimentos lo elevan a ese status de mediocridad que supo conseguir y que transmite al resto de la sociedad como una perfecta caja de resonancia. “La función capital del hombre mediocre es la paciencia imitativa; la del hombre superior es la imaginación creadora.” La mediocridad, a mi juicio, excede la condición intelectual del ser humano, aunque una adecuada formación ayudaría a salir de ese estado siempre y cuando existan valores que se direccionen a intereses superiores y colectivos, que apunten al bien común y al respeto en el amplio abanico de la diversidad de ideas. Ningún ser humano individualista o necio puede aspirar a salir del tipo 1 y 2. “Tragan sin digerir, hasta el empacho mental: ignoran que el hombre no vive de lo que engulle, sino de lo que asimila”.
Cuando los seres mediocres dominan el componente humano de una sociedad éstos reflejan, y sin necesidad de un profundo análisis, la peligrosidad de un futuro incierto y poco halagüeño para las actuales y futuras generaciones, porque la falta de ideales y la impericia de desconstruir lo que se construyó anteriormente, nos llevarán indefectiblemente a vivir bajo las normas del nivel 1 y 2 según la clasificación de José Ingenieros.
Cuando hacemos un repaso a la extensa vida de Peyton Place como comunidad, y el estancamiento al que sumieron esta comarca los responsables en gobernarnos durante mas de cuatro centurias, podremos claramente en evidencia que los mediocres han sido el factor de poder dominante dejando un legado que difícilmente podamos escindirnos a no ser que suframos un proceso de transformación social que nos permita pasar al tipo 3, algo muy difícil de concretar a corto o mediano plazo.
Mientras el núcleo social de Peyton Place esté dominado por una casta de mediocres política e intelectualmente responsables por nuestro futuro, seguiremos cosechando fracasos que cíclicamente se repiten como un círculo vicioso que no parece tener fin.




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