HABLEMOS SIN SABER

Derechos humanos es algo más que una palabra yuxtapuesta, es un concepto político, filosófico y cultural del que gran parte de las personas hablan sin conocer a fondo su verdadero significado, historia y evolución. Para algunas generaciones recientes parece que los DDHH son una” invención” casi novedosa en la historia argentina, pero esos jóvenes tan idealistas y valiosos también desconocen ciertos trasfondos que son fundamentales para entender este complejo mundo de los DDHH, trasfondos que no figuran en los libros de historia, no salen en las noticias y que propios y ajenos no se atreven hablar, que existen referentes y organismos donde no todo lo que reluce es oro y donde nadie es santo o impoluto, donde también existen intereses, traiciones, incoherencias, corrupción etc etc. .
Lo que si deben entender todos es que hay que salvaguardar la institución por encima de las personas, saber todos que los organismos de DDHH fueron creados bajo una concepción humanista y noble, que pasaron por ellas personas honorables y con las mejores intenciones, por ello no es justo hablar de forma despectiva de algún organismo que hoy esté cuestionado por la actitud de algún referente. Los referentes son circunstanciales, de las instituciones debemos preservarlas, mantener su dignidad y el espíritu noble para lo que fueron creadas.
El concepto de los DDHH es tan universal y abarcativo que quizás esa conmensurabilidad confunda al imaginario colectivo de caer en un error conceptual a la hora de hacer una interpretación acerca de su significancia. También la cuestión se complica aún más cuando llega el turno de definirla, entonces, ¿Qué son los ddhh? . En un video de los tantos que circulan en las redes se observa a personas comunes de la calle, de los 5 continentes, sometidas a esa pregunta intentando definirla, pero en un 99% sin éxito. Si bien hubo respuestas que se podrían acercar al ideal, no obstante fue casi imposible rescatar una repuesta correcta. Esto marca a las claras que derechos humanos es algo que se reconoce, suena bien al oído de mucha gente, pero en realidad no alcanzamos a comprenderla en demasía como para lograr definirla e interpretarla correctamente.
Para mi gusto personal me quedo con la definición del jurista italiano Luigi Ferrajoli quien dice “LOS DERECHOS HUMANOS ES LA LEY DEL MAS DEBIL”. Corresponde interpretar al más débil respecto a una relación de poder existente entre el ESTADO y las personas, pero cuando esa relación se establece entre las personas, y el ESTADO queda fuera del contexto, entonces es una cuestión de conflicto entre PARTICULARES , y que si una de estas partes violó un derecho del otro, será competencia de la justicia ordinaria que se regirá bajo los parámetros del código civil o penal, según la complejidad del conflicto. Además saber diferenciar este concepto es fundamental para interpretar QUIEN es el UNICO (el estado)que viola los DDHH y QUIEN ejerce el rol como víctima cuando se establece esa relación de poder.
Es oportuno también recordar la clasificación de carácter histórico basada en la aparición o reconocimiento cronológico de los DDHH por parte del orden jurídico normativo internacional, que distingue tres tipos de Derechos: Primera Generación o Derechos Civiles y Políticos; Segunda Generación o Derechos Económicos, Sociales y Culturales; Tercera generación o Derechos Colectivos.
Ahora bien, estos puntos básicos sobre definiciones y clasificación están al alcance de cualquier mortal, y disponibles en innumerables libros de texto, manuales o la misma red, fuentes por doquier que parecen no alcanzar para hacer buen uso, pero no abuso, de los derechos humanos.
Hay viciamiento en el uso específico acerca de lo que son los derechos humanos, y es allí precisamente donde se rompe ese principio de Indivisibilidad, ya que ningún derecho puede disfrutarse a costa de otro derecho, no puede prescindirse de ninguno. No existe un derecho más importante que otro, y esto lo quiero recalcar porque en nuestro país algunos creen que, la única condición “Sine qua non” para militar o incursionar en la defensa de los derechos humanos, es haber sido víctima del terrorismo de estado o haber estado involucrado en determinados grupos políticos de una época puntual de nuestra historia. O peor aún ser un militante confeso de un determinado partido político que cree poseer el monopolio de haber puesto en valor los ddhh. Si bien es cierto que la historia argentina marca un antes y un después de los DDHH en nuestro país a partir de las Abuelas y las Madres, posteriormente los juicios a la junta militar y los represores durante la endeble democracia del Dr. Alfonsín, luego la ley de matrimonio igualitario y el gesto del ex presidente Kirchner descolgando el retrato de Videla, etc. etc., todos ellos son marcadores positivos , pero a pesar de esto , esos avances y otros más en materia de política de estado en DDHH tienen a su vez retrocesos y enormes contradicciones que hacen dudar acerca de la honestidad intelectual de algunos dirigentes a la hora de proponerlos y ponerlos en práctica, no a mí ya que tengo muy en claro quien es quien en este universo de los DDHH y si realmente usaron a los derechos humanos como metodología de cooptación para arrastrar a un sector de perfil progresista a sus filas partidarias o en su defecto les faltó leer varias páginas, que en el amplio abanico de los DDHH existen también otros derechos que merecen la misma atención y tratamiento por parte de cualquier gobierno que se precie de tener a los DDHH como política de estado. Mucho se avanzó estos últimos años, pero al mismo tiempo se descuidaron muchos temas sensibles que hoy día son una gran deuda de los gobiernos para con las víctimas. Como ejemplo al pasar, la sanción de la Ley 26548 es una clara expresión de hasta donde se puede llegar con respecto a la manipulación de los derechos humanos para buscar réditos políticos y económicos para favorecer a ciertos sectores privados u organismos. Esa aberración jurídica que fue la aprobación de la ley, el DESMANTELAMIENTO del BNDG y el escandaloso fallo de la SCJ a favor de un gobierno son una prueba irrefutable de lo que planteo.
Si por ahí alguno pretende desviar el eje de lo que estoy diciendo utilizando alguna chicana, advierto que esto que digo de ninguna manera pretende o intenta borrar de la lista de prioridades los ejes de memoria, verdad y justicia que son parte del ADN argentino, todo lo contrario, creo y afirmo que es necesario continuar profundizando estos temas pero a su vez hay que colocar en el mismo pié de igualdad cada derecho humano sin privilegiar trabajo y presupuesto de uno sobre otro.
Y cuando hablo de profundizar lo digo en función, por ejemplo, de poner también sobre el banquillo de los acusados a civiles, grupos económicos, clero, dirigencia política y colaboracionistas de las muertes, desapariciones, torturas y apropiaciones, todos ellos responsables directos o indirectos de la peor dictadura que sufrió nuestro país en más de 200 años de historia.
¿O que, vamos a jactarnos de decir que somos ejemplo a nivel mundial en materia de derechos humanos mientras que hoy todavía hay jueces del proceso “impartiendo justicia” , que hay políticos que cambiaron la ropa de fajina guerrillera por el traje Armani y el BMW pululando por varios partidos políticos rasgándose las vestiduras de nacionales y populares, que muchas empresas o grupos económicos hoy son imperios gozando de los beneficios de las políticas económicas de Martínez de Hoz y a través de negocios espurios, que hay ex guerrilleros que usufructuaron ganancias de los fondos de aquellos compañeros desaparecidos o terminaron siendo socios del “enemigo” que supieron secuestrar, que hay gremialistas que entregaron de pies y manos a obreros a la horda asesina de los milicos y hoy hablan de defender el derecho de los trabajadores?. ¿Cuándo se va a juzgar a todos estos responsables, quien le pone el cascabel al gato, estas medidas no formarían también parte de un compromiso con los DDHH? ¿Por qué no se avanza al respecto?. ¿Tienen miedo los partidos políticos en general que si “escupen hacia arriba” el gargajo se les caiga en la cara?
Hay un universo de personas que debería explicar cuál fue su rol que jugaron durante la última dictadura y más de un político quedaría expuesto si poder justificar una respuesta que se ajuste a la verdad.
El día que se empiecen a discutir estos temas en el ámbito de los derechos humanos seguramente más de uno/a “demócrata” no estaría en condiciones de resistir archivo alguno. Y decir archivo no hablo de cuestiones personales o intento apelar a la desacreditación sobre la vida íntima de todos ellos, me estoy refiriendo específicamente a los que dicen ser o representar en el contexto político o social de una democracia, porque si hay algo que me quedó claro es que existen dos tendencias, los que viven PARA los DDHH, y los que viven DE los DDHH.
Ergo, los derechos humanos no son una propiedad privada, no son parte de ninguna elite de personas o grupos, partidos políticos que lo practiquen o se vean beneficiadas por éstos, los derechos humanos son universales e inherentes a cada persona que habita este planeta más allá de sus ideologías, etnias, práctica religiosa, modo de vida etc. Tampoco los DDHH deben estar como complemento dentro de una agenda política en ningún momento de la historia, más allá de quienes gobiernen, los DDHH deben ser una prioridad y la columna vertebral de cualquier gobierno democrático, y a la hora de discutir presupuestos considerar éstos como una necesidad y no como un gasto, porque quién piense que los derechos humanos son un gasto definen a éstos como la máxima expresión fascista y de una ignorancia cultural y política sin parangón.
EL QUE TIENE UN DERECHO NO OBTIENE EL DE VIOLAR EL AJENO PARA MANTENER EL SUYO. (JOSÉ MARTÍ)




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