La posibilidad de estudiar materias como filosofía del derecho o derecho
político nos da la oportunidad de penetrar a un mundo interesante de
conocimientos que nos permite, no solamente aprender una asignatura
determinada, sino que nos abre puertas en la mente que nos ofrecen la
posibilidad de analizar e interpretar de forma profunda algunas
cuestiones simples o complejas que se
nos presentan en la vida y que tienen que ver con la cotidianeidad en el
plano individual o colectivo. En las dos materias mencionadas al
principio, aparecen en algunos capítulos “Los Sofistas” o el “Sofismo” ,
palabras que en un principio nos remontan a la Grecia Antigua, pero en
la línea del tiempo , y como escuela de dialéctica, tienen plena
vigencia, principalmente en la política , usada por los políticos como
el arma estratégica verbal mas eficaz inventada hasta ahora. Pero antes
de avanzar y explicar a donde quiero llevar esta reflexión no está demás
refrescar ciertos conceptos para luego entender el norte.
Dícese que FALACIA es una declaración, noción, creencia, razonamiento o argumento basado en una deducción falsa, errónea o inválida, y SOFISMA es cualquier argumentación adulterada que se usa para defender una falacia. Entendido esto ya es fácil relacionar que ambas palabras no son extrañas al lenguaje de los políticos desde la vieja Grecia hasta la actualidad.
¿Pero cual serían los cargos que podríamos hacerles a quienes entran en esa categoría en el arte de la dialéctica? , quizás tendríamos que recurrir nuevamente a la historia griega para ver como Platón, adversario declarado del SOFISMO, daba tres razones para dejar al descubierto las verdaderas intenciones que hábilmente defendían sus colegas:
1) Ser comerciantes del saber (los sofistas cobraban grandes sumas por impartir sus enseñanzas) y no propiamente educadores. CLARO INTERES MONETARIO.
2) Hacer de la razón una mera técnica para la discusión y la victoria en ésta, pero independientemente del CONTENIDO DE VERDAD y de la MORALIDAD de la tesis que se quiere defender. EL FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS.
3) Utilizar un método de enseñanza que permite más inculcar ideas en los oyentes que hacerles progresar en el conocimiento de las cosas: frente al uso del diálogo como método de enseñanza defendido por Sócrates y Platón, los sofistas enseñaban dando grandes y espectaculares discursos ante un auditorio pasivo. CREERSE LOS DUEÑOS DE UNA UNICA VERDAD.
Visto estos tres puntos cualquier semejanza a las actuales metodologías utilizadas por la mayoría de la dirigencia política toda es pura coincidencia. Pero dentro de este paseo histórico-filosófico hay otra palabra que se desprende a la hora de analizar los cuestionables métodos sofistas. LA ERÍSTICA o el arte de persuadir. Obviamente en la práctica, esta habilidad podía equivaler a que la causa injusta pareciera justa, cuestión contraria al afán de llegar a la verdad.
Finalmente sabio es quien sabe, y también quien dice que sabe y convence a los demás de que sabe. Esta idea se corresponde con lo que conocemos de los sofistas: que saben y anuncian a los cuatro vientos, de plaza en plaza, que saben, que pueden hablar de cualquier tema tanto con prolijidad como con concisión.
Para muchos, sin embargo, la actitud de los sofistas era pura petulancia, o para romper un poco el toque de cultura y llevarlo a la actualidad, son puro PIRIPIPI. Un sofista podía aconsejar a las personas sobre el uso de la palabra o la conveniencia de llevar a cabo tal acción para ganarse las simpatías populares. DEMAGOGIA
Al que le quepa el sayo que se lo ponga..!!!
“Sueña el rey que es rey, y vive con este engaño mandando, disponiendo y gobernando; y este aplauso, que recibe prestado, en el viento escribe, y en cenizas le convierte la muerte, ¡desdicha fuerte! (Pedro Calderón de la Barca)
Dícese que FALACIA es una declaración, noción, creencia, razonamiento o argumento basado en una deducción falsa, errónea o inválida, y SOFISMA es cualquier argumentación adulterada que se usa para defender una falacia. Entendido esto ya es fácil relacionar que ambas palabras no son extrañas al lenguaje de los políticos desde la vieja Grecia hasta la actualidad.
¿Pero cual serían los cargos que podríamos hacerles a quienes entran en esa categoría en el arte de la dialéctica? , quizás tendríamos que recurrir nuevamente a la historia griega para ver como Platón, adversario declarado del SOFISMO, daba tres razones para dejar al descubierto las verdaderas intenciones que hábilmente defendían sus colegas:
1) Ser comerciantes del saber (los sofistas cobraban grandes sumas por impartir sus enseñanzas) y no propiamente educadores. CLARO INTERES MONETARIO.
2) Hacer de la razón una mera técnica para la discusión y la victoria en ésta, pero independientemente del CONTENIDO DE VERDAD y de la MORALIDAD de la tesis que se quiere defender. EL FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS.
3) Utilizar un método de enseñanza que permite más inculcar ideas en los oyentes que hacerles progresar en el conocimiento de las cosas: frente al uso del diálogo como método de enseñanza defendido por Sócrates y Platón, los sofistas enseñaban dando grandes y espectaculares discursos ante un auditorio pasivo. CREERSE LOS DUEÑOS DE UNA UNICA VERDAD.
Visto estos tres puntos cualquier semejanza a las actuales metodologías utilizadas por la mayoría de la dirigencia política toda es pura coincidencia. Pero dentro de este paseo histórico-filosófico hay otra palabra que se desprende a la hora de analizar los cuestionables métodos sofistas. LA ERÍSTICA o el arte de persuadir. Obviamente en la práctica, esta habilidad podía equivaler a que la causa injusta pareciera justa, cuestión contraria al afán de llegar a la verdad.
Finalmente sabio es quien sabe, y también quien dice que sabe y convence a los demás de que sabe. Esta idea se corresponde con lo que conocemos de los sofistas: que saben y anuncian a los cuatro vientos, de plaza en plaza, que saben, que pueden hablar de cualquier tema tanto con prolijidad como con concisión.
Para muchos, sin embargo, la actitud de los sofistas era pura petulancia, o para romper un poco el toque de cultura y llevarlo a la actualidad, son puro PIRIPIPI. Un sofista podía aconsejar a las personas sobre el uso de la palabra o la conveniencia de llevar a cabo tal acción para ganarse las simpatías populares. DEMAGOGIA
Al que le quepa el sayo que se lo ponga..!!!
“Sueña el rey que es rey, y vive con este engaño mandando, disponiendo y gobernando; y este aplauso, que recibe prestado, en el viento escribe, y en cenizas le convierte la muerte, ¡desdicha fuerte! (Pedro Calderón de la Barca)

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