CRÓNICA DE LA MARCHA DEL ORGULLO EN PEYTON PLACE

Hoy el staus quo y una parte de la sociedad hipócrita de Peyton Place sufrieron un duro golpe a sus aspiraciones de mantener subordinado el orden moral a lineamientos de tinte fundamentalista e ideológicamente controlado de los habitantes. Hoy les hijes, de esta ciudad orgullosamente conservadora se muestran públicamente tal cual se auto perciben. Previos a ellos, y en otros tiempos, cientos de personas tuvieron una vida de mierda fruto de la discriminación, la ignorancia y la estupidez humana y cada actividad social se les vio limitada y muches eligieron el exilio de su ciudad como de su propia familia. Muches personas probas, humanamente valiosas no pudieron desarrollarse en libertad porque esa sociedad que hoy torció la jeta al ver a les jóvenes marchar y elevando consignas fueron los mismos que les bajaron el pulgar a aquellos putos tortas y travas que deseaban estar ubicados en el mismo pie de igualdad que el resto de los habitantes. Hoy todas las ausencias previsibles y no previsibles en la marcha ponen de manifiesto que todavía hay mucho prejuicio, desconocimiento e ignorancia en el imaginario colectivo de esta ciudad, pero también existe un poder que ya no está tan oculto, ni opera a las sombras, pero está instalado y aun domina la conciencia de mucha gente; pero a la que mas temo es a esa casta social execrable, es aquella que como dice la jerga popular "tragan santo y cagan diablo", son aquellos que esperan que otros salgan a la calle a protestar por ellos, pero ellos jamás se jugarán públicamente por nada ni por nadie, son los que tiran la piedra y esconden la mano, son lo que mantienen disconformes a sus hijes en escuelas privadas pero con tal de no perder ese status son capaces de soportar cualquier arbitrariedad o abuso, esos hoy, ni asomaron. Hoy el caretaje y el fundamentalismo perdieron una batalla, hoy el colectivo LGBTI representado en los hijes de esta ciudad salieron del closet, se pintaron los labios, se montaron, se colgaron los pañuelos verdes y naranjas gritando sus consignas de inclusión y derechos humanos, y allí estaba yo una vez mas, junto a mi hija Martina que milita orgullosa y convencida y a les compañeres de las organizaciones de base, estaba ahi bajo la lluvia junto a los que muchos discriminan y a los que jamás abandonaré. Hoy el caretaje impotente vio desfilar el orgullo puto, torta y trava de sus hijes. Se abre un nuevo capítulo en la historia de esta antigua ciudad, contala como quieras, esto ya empezó.


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